Los 6 Gigantes Ocultos de Copenhague

A finales del 2016, Thomas Dambo –un carpintero danés–, diseñó seis gigantes de madera reciclada. Ocultos en barrios aledaños a Copenhague, constituyen una interesante búsqueda del tesoro.

Después de varios días de transitarla, la fascinante capital danesa, aún guardaba un tesoro. “Te queda un día entero todavía, podrías aprovechar y salir a buscar los gigantes escondidos”. El plan de Flor suena muy tentador. “Están lejos, pero podés intentarlo”, completó Pablo y ya no necesité más para decretar que ése sería el plan de mi último día en Copenhague.

El día amanece soleado y no es un dato menor en esta grisácea ciudad. Con intenciones de sacarle el máximo provecho, agarro la bicicleta y salgo a cazar a los seis gigantes ocultos. Existe un mapa que invita a jugar a la búsqueda del tesoro. Se indican las estaciones de tren cercanas a cada uno de ellos, con el fin de fomentar el transporte público. Una vez en ese punto, se puede caminar o pedalear por los alrededores hasta dar con la escultura correspondiente.

En Bicicleta por Copenhague
Siguiendo la pista de los seis Gigantes Ocultos en Bicicleta

A pesar de las largas distancias, elijo hacer el recorrido completamente en bicicleta. Saliendo desde el centro de Copenhague en dirección oeste, donde reside mi primer gigante: Louis, el durmiente. Son doce kilómetros rodeados de profunda belleza, atravesando parques, el trazado del tren, un lago inmenso y lo que queda de una fortificación del siglo diecinueve. Me encuentro en el área de Rødovre, una de las más atractivas de la ciudad. Al atravesar unas amplias zonas verdes, encuentro la primera figurita de mi álbum. Protegido por una cortina de árboles, durmiendo con la boca abierta sobre el prado, está Louis. Aunque deseando acompañarlo en la siesta, tomo una foto y monto otra vez mi rojo corcel.

Louis, el durmiente
Louis, el durmiente, en el área de Rødovre

Ocho kilómetros de pedaleada rumbo a la estación de tren Albertslund son necesarios para acercarme a otra área importante en esta búsqueda del tesoro. El lago Tueholm separa a mis dos próximos gigantes. De un lado, sobre una colina de baja estatura, espera Thomas, recostado sobre sus codos, contemplando la calma del verde parque que se extiende frente a él. A unos pocos metros de ahí, atravesando el prado y bordeando el río, descansa mi favorita: La Pequeña Tilde. De pie, apoyada con sus brazos a dos árboles de este pequeño bosque, alberga en su interior a veintiocho casitas para aves. La tierna expresión de su rostro y una cola de rata le aportan dos rasgos distintivos a esta escultura.

Thomas en la Montaña
Thomas, el Gigante que espera sobre una colina
La Pequeña Tilde
La Pequeña Tilde alberga 28 casitas para aves en su interior

La cadena sigue girando, persiguiendo la pista de la siguiente presa. En Høje Taastrup, las indicaciones del mapa concluyen en un campo, conectado a la ciclovía por medio de un sendero barroso. Para evitar una empantanada y posterior caída, continúo debajo de la bici, sintiendo que estoy caminando directo a un espejo de agua. Girando en torno a unos árboles, lo encuentro. Ahí está el amigable Teddy, ubicado de forma tal que su brazo derecho sirve de puente para cruzar un estrecho arroyo.

El Amigable Teddy
El Amigable Teddy descansa a la sombra de los árboles frente al agua.

Con cuatro de los seis gigantes ocultos adentro del bolsillo, empieza una intensa lucha contra las agujas del reloj, la claridad del día y la batería del celular. No me queda otra alternativa que pedalear con fuerza; de ninguna manera dejo Copenhague con esta tarea inconclusa. Me dirijo hacia la bellísima zona de Ishøj, posada sobre la bahía de Køge, catorce kilómetros al sur. Cruzando un puente de madera, con el atardecer cayendo a mis espaldas, tropiezo con una mano, una mano enorme. Al asomarme, me sorprendo con el resto de la escultura colgando hacia abajo. La creatividad de Thomas Dambo no tiene límites, adaptando su obra al paisaje, con el fin de que queden totalmente integradas sus esculturas al sitio donde las coloca.

Oscar Bajo el Puente
Oscar, el Gigante Oculto bajo el puente

La noche me atrapa rumbo a Avedøre, avanzando con ímpetu, deseando completar mi álbum. Algo cansado creo haberme perdido, la calle termina en el ingreso a una granja. Al consultar a una vecina, indica que debo traspasar la tranquera y meterme al campo. Patino un par de veces en el terreno resbaladizo, ya está muy oscuro y no consigo ver demasiado. Sigo algunos metros y me encuentro con un montículo de tierra. Desde su parte superior, asoma Trine. Sonrío ante la figura de madera que extiende sus brazos hacia el horizonte. Con sus manos, le da forma a un asiento para que los niños se apoyen. La contemplo desde abajo, festejando con el viento.

Trine Sobre la Colina
Trine sobre la Colina. Foto: Thomas Dambo

“Lo logré”, pienso. Me dispongo a volver a casa infinitamente feliz por la obra artística que acabo de conocer. Una galería de esculturas a cielo abierto, diseminada por campos, bosques y lagos de la maravillosa Copenhague.

Leandro Blanco Pighi

@viajero_intermitente

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