Un Museo Viviente

Vivir una experiencia en primera persona vagabundeando por Fez durante el Ramadam. El casco histórico de esta gran metrópolis repleta de recovecos, conserva muchos tesoros por descubrir.

“Estamos en el mes de Ramadam”, me cuenta Asad –vendedor de paseos por el desierto de Sahara–. “Es un mes importante para los musulmanes, un mes sin tabaco, drogas, ni sexo. Es nuestra ofrenda para Alá”, afirma el comerciante, quien además comenta que los fieles guardan ayuno desde el amanecer hasta que se esconde el sol. Ni Asad, ni yo podemos ocultar el sudor. Y no es para menos. Corre el mes de agosto en el intenso verano del norte africano.

Una sirena interrumpe nuestra conversación. Proviene de la mezquita –lugar de culto para los musulmanes–. Se trata del llamado a la alabanza –el adhan–, el cual es recitado desde el minarete más alto del templo. En algunos casos puede ser una grabación, aunque aún muchas mezquitas mantienen la figura del muecín, el encargado de cantar el adhan, elegido por la comunidad. Este llamado, convoca a los fieles al salat, la oración obligatoria. Al estar próximos a la puesta de sol, esta cita implica, además, el fin del ayuno por hoy.

Por momentos caótica, por momentos apacible. Fez, la capital religiosa y cultural de Marruecos, es considerada una de las ciudades más añejas del mundo.

Dentro de la Medina –como se nombra al sector más antiguo de la ciudad– existe una realidad aparte. Entre las paredes descascaradas se encuentra un mercado callejero con las más amplias oferta y demanda. Verduras, frutas, carnes, telas, metales, herrajes, artesanías en madera, joyas. Todo. Absolutamente todo lo que pueda llegar a comercializarse tiene su espacio aquí. La muchedumbre se agolpa para hacer su compra en los distintos puestos de venta.

Tallado con gubias en madera
Un artesano marroquí tallando con gubia en madera

En el corazón de la medina se produce un fenómeno impresionante: el proceso con el cual se trata el cuero de forma artesanal. Desde una especie de balcón es posible observar la manera en que los trabajadores realizan su labor.

Primero la pieza es introducida en grandes piletas con cemento para que posteriormente sea más sencillo despegarle el cabello del animal. Luego es lavado con excremento de paloma, el cual resulta óptimo para abrir los poros de la piel. El último paso de la limpieza, lo da una lavadora eléctrica gigante –única modificación a la que fue sometido este proceso ancestral en tiempos coloniales–.

Una vez lavado el material, es el momento ideal para que ingrese el pigmento adecuado y colorearlo. Cada tono se extrae de la naturaleza, lo que otorga mayor calidad al fruto de semejante obra de arte.

Piletones donde se trabaja el cuero
El trabajo con cuero es una actividad de suma importancia en suelo marroquí


Té de menta en mano –todo buen anfitrión marroquí lo ofrece a sus visitas–, sólo resta conocer la tienda que se ubica en el subsuelo. Entre escaleras laberínticas, colgando desde las paredes de cada habitación, los productos terminados posan frente a las billeteras foráneas.

El resultado del arduo trabajo es impresionante. Más aún, teniendo en cuenta que cada movimiento, de un recipiente a otro, requiere meses de dedicación. Zapatos, carteras y cinturones decorados con una variedad cromática rimbombante. 

La medina de Fes, entre tantas otras cosas, coronada como la cuna de la marroquinería. Tradición que data del siglo IX y tiene mucho cuero más por colorear.

Piletones donde se lleva a cabo el proceso del cuero
Cada piletón es una etapa en el proceso del cuero

Fes, así como el resto de Marruecos, es donde el sol obliga a refugiarse en cuanta sombra pueda hallarse. Donde los vendedores hablan en cualquier idioma en pos de que alguien le compre sus mercancías. Donde la amabilidad es moneda corriente. Donde preparan el té de menta más delicioso del mundo. Donde cada rincón es una postal en movimiento.

Marruecos, una parada imperdible en el mapa de cualquier viajero.

Bandera marroquí
La bandera de Marruecos flameando en una terraza

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Leandro Blanco Pighi

@viajero_intermitente


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