Globos Aerostáticos en Laos

Un Paseo en Globo

Volar quizá sea uno de los placeres más profundos de esta vida. Posarse algunos minutos en el aire y observar la vida desde otra perspectiva. En el armonioso Vang Vieng, esto es posible.

Un precioso camino de montaña, entre ríos y bosques, conduce desde Vientián, la capital de Laos, hasta el encantador pueblo de Vang Vieng. Ubicado al pie de numerosos cerros y abrazado por la corriente del río Song, regala un paisaje formidable, así como unos atardeceres exquisitos.

En Vang Vieng reina la calma. Rodeado por senderos de tierra colorada, que conducen a cuevas, a lagunas, a montañas. Este rincón laosiano es sinónimo de aire fresco, de aguas cristalinas, de aventura.

Un flyer invita colgando de la puerta en una agencia de turismo. Los ochenta dólares, parecen una suma excesiva para este contexto geográfico y, también, significan una gran oferta en comparación con el mismo servicio en otras partes del mundo.  

¿Por qué no? Grita cada centímetro del cuerpo, mientras el corazón sacude pulsaciones.

¡¡A Volar en Globo!!

Volando Vang Vieng en globo
Vang Vieng desde un globo aerostático

Una minivan busca a los pasajeros de alojamiento en alojamiento. Luego de unos minutos de naufragar entre el polvo, el sitio de despegue es alcanzado. El procedimiento avanza, paso a paso.

Tres grandes garrafas son introducidas en cada canasto, el que luego albergará a siete personas, incluyendo al “piloto” del globo. En segunda instancia, se desenrollan y estiran las largas telas sobre una lona en el pasto. Con ganchos metálicos, se amarra el globo a la canasta. Un ventilador es colocado entre ambos, enviando aire al interior de la extensa tela a fin de ir inflándola.

Globos en proceso de ensablaje
Proceso de ensamblaje de telas, canastes y garrafas previo a volar

Una vez realizado esto, se encienden los fuelles y el gas se convierte en llamas. Los pasajeros suben. El cuerpo es una montaña rusa de sensaciones.

En pocos segundos, la canasta deja de estar en contacto con el piso para elevarse poco a poco. La imagen de los coches y las personas disminuye lentamente hasta convertirse en míseros detalles de una deliciosa escenografía. El globo sube y baja, alcanzando una altitud que supera los mil cuatrocientos metros, regalando panorámicas majestuosas del pueblo y sus alrededores. El río, las montañas, el gigantesco sol; cada elemento del paisaje toma otra dimensión.

Globos desde el aire
Los globos desde la altura

Me siento extasiado ante la magnífica experiencia de volar, de sentirme un pequeño pájaro en la inmensidad del aire. Un sueño hecho realidad. El globo avanza sobre la belleza de Vang Vieng mientras el atardecer comienza con su espectacular función −también es posible elegir presenciar el amanecer−.

Los cuatro globos aerostáticos están en el aire, montando una escenografía fantástica. Unos en ascenso, otros en descenso. Intercalando movimientos, haciendo de este canasto gigante, un lugar inolvidable.

Volando en Globo
Cumpliendo el sueño de volar

El aterrizaje, tras unos cuarenta minutos de magia, es algo forzado. Caemos en el patio de una vivienda, sus habitantes salen a saludar, sonrientes.

El vuelo fue un éxito.

El cuerpo está vibrando. Intuyo que lo seguirá haciendo durante un tiempo más.

Desarme de los globos
La felicidad no tiene fin después de un paseo en globo

Leandro Blanco Pighi

@viajero_intermitente

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