Abuelita Viajera

Una Abuela Viajera

Elva Ratero, “La Abuelita Viajera”, habitante de este planeta desde 1938, nos enseña que “nunca se es grande para cumplir un sueño”.

“Para setiembre voy a tener pasaje y te aviso. Por mi volaría ya. Estoy juntando los euros, parece que mi sueño se hace realidad. Soy Feliz“. Fue su primer mensaje, vía WhatsApp, una vez que las redes sociales nos pusieron en contacto.

El tiempo pasó y los kilómetros también. El otoño mallorquín trajo una visita especial; una viajera de ochenta años que contagia vitalidad con cada accionar. Esta abuela todo terreno se adapta a las circunstancias que se presentan y despierta la admiración de quien se cruce con ella.

La Abuelita Viajera en Cala San Vicente
De paseo por Cala San Vicente, Mallorca, España

La heroína de esta historia, dejó su Villa María natal para cumplir un sueño de toda la vida: recorrer Europa intercambiando su experiencia como costurera y de docente por hospedaje y comida. Después de un paso por Brighton, en Inglaterra, decidió seguir su aventura en Mallorca, donde tuve la fortuna de conocerla.

Y a lo bueno hay que compartirlo. Así que, después de algunos días de recorrer la isla, decidimos entrevistarla en equipo con Flor Vigilante.

En entrevista a la Abuelita Viajera
Antonella Cicchini registró la entrvista a Elva, la Abuelita Viajera

“A los 18 años, obligada un poco por la familia, empiezo a aprender a coser. Y me terminó resultando a través de la vida, porque pude canjear (mi experiencia) para enseñarle a gente inglesa que no conocía. Con cariño y buena voluntad nos pudimos entender. Dejé algunos vestidos hechos y también una enseñanza”, responde Elva, agregando que la “mueve el compartir”.

“No sé si hablo bien o mal el inglés, pero siempre pude comunciarme”, concluye sobre su experiencia en Inglaterra.

Abuelita Viajera en Bicicleta
La Abuelita Viajera, recorriendo los caminos de Alcúdia en bicicleta

 “Mallorca es el paraíso. Ahora sigo a Castellón para cuidar dos niñitos por una semana. Voy canjeando voluntariado por un techo”, relata al consultarle sobre la planificación de su viaje.

“Nunca tuve un inconveniente, al contrario. Siempre tuve el asombro de que alguien me hablaba, me ayudaba o me invitaba. Además de que Instagram me abrió todas las puertas donde estuve, donde estoy y donde voy a estar”, cuenta con una sonrisa dibujada.

Abuela Viajera en Mallorca
Elva, la Abuelita Viajera, disfrutando de una tarde en Es Mal Pas, Mallorca

Elva asegura haber aprendido muchas cosas durante su estancia por Europa, así que le pedimos algunos tips de viaje, a lo que nos responde: “Primero, llevar un equipaje práctico. Por favor, tres prendas, porque lo demás no sirve: o lo tenés que dejar o pagás por el equipaje”, “Andar con un buen celular para que te guíe o con un mapano crearse muchas expectativas, así todo lo que ves te asombra”.

A los abuelos y abuelas les deja un mensaje especial: “En primer lugar, ningún avión se cae (porque lo primero que me dijeron a mí es ‘ay, se te puede caer el avión’ y bueno, si se cae no va a ser para mí sola). Segundo, por favor dejen de gastar tanto en remedios porque pasa mucho por la cabeza, y lárguense a viajar. Viajar te cura el alma y el cuerpo y parece que volvés a tener 18 años. Abuelos, abuelas, colegas míos: viajen. Gasten sus últimos pesos en lo que se van a regalar”. Completa Elva con la elocuencia que la caracteriza.

Elva y Pedro seleccionando fotos
Lo más divertido de la entrevista, fue la selección de fotos acompañada por cada anécdota. Foto: Antonella Cicchini

“Como mamá puedo extrañar a mis hijos y a mis nietos, pero la verdad es que este es un mundo nuevo y, si tuviera unos años menos, me quedo acá”, concluye Elva, la Abuelita Viajera, quien disimula muy bien su edad y nos inyecta a todos una dosis de energía y motivación que no vamos a olvidar jamás.

Así que, antes de decir “ya estoy grande para hacer esas cosas”, chiflá que te paso el número de Elva, la abuela que persigue sus sueños sin anteponer ninguna excusa.

Para leer más sobre Elva, la Abuelita Viajera

El Viaje Continúa

Perder el Miedo y que no se pase el tren

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *